viernes, 13 de julio de 2018

socialismo en américa latina



                                                  AMÉRICA LATINA  
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El socialismo es un sistema social y económico caracterizado por el control por parte de la sociedad, organizada con todos sus integrantes, tanto de los medios de producción como de las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en los mismos.​ La RAE define así el término socialismo: Sistema de organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes. El socialismo implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva consciente de la vida social y económica.


https://es.wikipedia.org/wiki/Socialismo 



Es bien sabido que muchas de las comunidades originarias de este continente ejercieron formas de organización social y productivas "socialistas"; un tipo de comunismo primitivo donde las relaciones humanas admitían la propiedad de los medios de producción bajo fuerzas colectivas. Más tarde, en la etapa colonialista, cuando toda la región sudamericana fue incorporada como territorio sometido a los intereses del capitalismo mundial -y, de hecho, lo hicieron posible-, nuestros pueblos han producido sus propias revoluciones para transformar las condiciones históricas de opresión. Lejos de un destino manifiesto y natural, el socialismo en América Latina encontró desde muy pronto sus formas particulares y genuinas. Indígena, campesina, afroamericana, mestiza u obrera, el socialismo representó el levantamiento de las masas populares ante los grandes enemigos del "ser latinoamericano". Y como tal, fue abriendo un caudal de luchas que conducían y conducen a la superación de la dependencia imperialista y el capitalismo. 




El "socialismo" en América Latina ha sido y es parte de una realidad histórica. Toda nuestra historia tiene la marca imborrable del socialismo. Intentos de construcción que desde los propios orígenes culturales del "hombre colectivo" hasta las formas modernas de organización nutrieron las luchas sociales y políticas. 

El socialismo expresa en América del Sur una construcción práctica que la distingue y le otorga identidad. Es esa práctica que, cuando no se somete a los dictados teóricos de ilustrados socialistas, de aquellos que pretenden dirigir los fenómenos revolucionarios por encima de las masas, puede construir y reconstruir sus propias banderas de liberación e independencia, alzando por fin al socialismo como proceso de construcción popular. Semejantes procesos libertarios se han sucedido en procesos específicos, inducidos por tendencias objetivas y subjetivas que anima la realidad latinoamericana en el contexto de desigualdad mundial capitalista. Muchos de esos procesos, de hecho, no se pronunciaron ideológicamente por el socialismo, aunque en los "hechos", en la práctica política, fueron construyendo las bases de una sociedad anticapitalista, antiimperialista, popularmente revolucionaria.

Sin embargo, después de que el socialismo fue importado como modelo ideológico -sin producir una re significación de sus elementos teóricos y científicos- muchos intelectuales y militantes de la "izquierda" en América Latina renegaron y rechazaron ciertos procesos de liberación por cuanto no se ajustaban a las experiencias revolucionarias de los centros mundiales, cayendo en el peligroso abismo de obstaculizar los avances de un socialismo latinoamericano propio, auténtico. Por el contrario, estas posiciones académicas no tardaron en traducirse en posiciones políticas antipopulares, distanciadas cada vez más de las "posiciones ideológicas" que asumen las masas en sus luchas contra las formas de opresión capitalista. 

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